En la película Arrival, una lingüista debe descifrar un lenguaje alienígena basado en frases palíndromas. Hoy en día, si nos enfrentáramos a una situación similar, la investigación sobre la inteligencia artificial (IA) podría ayudarnos a comprender cómo se desarrollan los idiomas. Aunque el lenguaje humano no deja huellas en los fósiles, podemos simular la evolución del lenguaje utilizando la IA, que puede aprender a comunicarse mediante experimentos con agentes artificiales.
En estos experimentos, los agentes de IA deben resolver tareas que requieren comunicación entre ellos, sin reglas predefinidas. A través de ensayos y errores, aprenden a comunicarse sobre objetos y situaciones. El mismo proceso puede aplicarse a los seres humanos, que, al interactuar sin un lenguaje común, desarrollan una forma de comunicación. Sin embargo, un reto importante es comprender qué significan las palabras, especialmente si se desarrollan solo entre agentes artificiales.
Para descifrar estos lenguajes, los lingüistas utilizan herramientas basadas en la teoría de la información, similares a las que utilizan los arqueólogos para reconstruir lenguas antiguas. Estas herramientas permiten analizar conversaciones entre agentes de IA y descubrir patrones que podrían ayudarnos a comprender cómo estructuran la comunicación.
Esta investigación no solo se refiere a los extraterrestres, sino que también puede aplicarse para mejorar la comunicación entre la IA y perfeccionar tecnologías como los vehículos autónomos o los drones. En el futuro, descifrar los lenguajes emergentes podría hacer que las tecnologías fueran más comprensibles y fáciles de usar.